La fabricación solar en EE. UU. podría encaminarse a un año de despegue

La inversión en la fabricación fotovoltaica nacional podría aumentar con fuerza en 2027, según un nuevo análisis específico para EE. UU. informado por pv magazine. La previsión sugiere que el gasto de capital en fabricación solar podría alcanzar hasta 7.000 millones de dólares ese año, un salto de aproximadamente 150% interanual. Si eso se materializa, 2027 marcaría un importante punto de expansión para la cadena de suministro solar estadounidense, especialmente en la producción de silicio cristalino.

La cifra principal importa no solo porque es grande, sino por lo que implica sobre la dirección industrial. Durante años, la política solar de EE. UU. ha buscado ir más allá de los incentivos al despliegue y avanzar hacia una verdadera profundidad manufacturera. Un aumento multimillonario del capex indicaría que la producción nacional ya no es un complemento marginal de la demanda de módulos, sino una parte cada vez más central del despliegue de energía limpia del país.

El silicio cristalino toma la delantera

El texto fuente proporcionado dice que más del 90% del gasto proyectado para 2027 podría ir a la cadena de valor del silicio cristalino, frente a aproximadamente un 10% atribuido a la tecnología de capa fina, representada aquí por First Solar. Esa división es llamativa porque sugiere que la próxima ola de inversión del mercado estadounidense estará marcada de forma abrumadora por la fabricación basada en silicio, más que por una combinación tecnológica diversificada.

El silicio cristalino ya domina el despliegue fotovoltaico mundial, pero la política de fabricación nacional en Estados Unidos a menudo se ha discutido en términos estratégicos más amplios, incluyendo resiliencia, exposición comercial y opciones tecnológicas. Esta previsión, en cambio, apunta a una realidad más simple a corto plazo: si la gran expansión de la fabricación estadounidense llega pronto, probablemente estará liderada por el silicio.

El artículo atribuye gran parte del salto esperado a grandes inversiones de empresas como Tesla y Corning. También señala que el análisis se construyó desde cero revisando las inversiones, las capacidades efectivas y los niveles de producción de más de 35 productores nacionales, con datos que se remontan a 2020 y se extienden trimestralmente hasta el final del horizonte de previsión. Esa metodología de base es importante porque implica que la proyección está vinculada a planes de capacidad realmente anunciados y en desarrollo, y no a una estimación de mercado puramente de arriba abajo.

Por qué 2027 podría importar más que 2026

La expansión de la fabricación de energía limpia rara vez sigue una línea uniforme. Los proyectos avanzan por cronogramas distintos en selección de sitio, financiación, adquisición de equipos y puesta en marcha, mientras que la claridad regulatoria puede acelerar o retrasar los compromisos. El aumento previsto de 150% en 2027 sugiere que la cartera actual podría estar acercándose a un punto de liberación en el que varios proyectos empiecen a traducirse de planes a gasto en el mismo período.

Si es así, 2027 sería más que un buen año. Se convertiría en una prueba de si Estados Unidos puede construir escala manufacturera en suficientes segmentos de la cadena de valor solar como para importar estratégicamente, no solo simbólicamente. La industria nacional ha estado limitada durante mucho tiempo por las brechas entre el ensamblaje de módulos y los insumos aguas arriba. El aumento del capex podría indicar un intento más amplio de cerrar parte de esas brechas.

La política industrial se cruza con la estrategia de cadena de suministro

La importancia más amplia es que la fabricación solar ya no es solo una historia climática. También es una historia de cadena de suministro y de política industrial. Construir más capacidad fotovoltaica nacional puede reducir la dependencia de las importaciones, mejorar la capacidad de respuesta a los objetivos de política y crear canales de abastecimiento más previsibles para servicios públicos y desarrolladores. También puede poner de relieve lo difícil que es realmente localizar la fabricación, especialmente en una industria definida por una competencia de precios feroz y una sobrecapacidad global en algunos segmentos.

El texto fuente proporcionado presenta 2027 como un año de despegue para la cadena de suministro nacional. Esa formulación es importante. Sugiere que los analistas no solo ven anuncios aislados de fábricas, sino un cambio más sistémico en la ambición manufacturera. Si esa ambición se vuelve duradera dependerá de la ejecución, de las condiciones del mercado y de hasta dónde llegue realmente la inversión aguas arriba.

  • La previsión ve el capex de fabricación fotovoltaica en EE. UU. alcanzando hasta 7.000 millones de dólares en 2027.
  • Eso representaría alrededor de un crecimiento interanual del 150%.
  • Se espera que más del 90% del gasto proyectado vaya a la cadena de valor del silicio cristalino.
  • La estimación se basa en una revisión de base de más de 35 productores nacionales.

Qué significaría esto si se materializa

Un año de gasto de 7.000 millones de dólares no garantizaría por sí solo una industria solar nacional plenamente resiliente. Pero marcaría un giro decisivo de la ambición política a la construcción industrial. El detalle más importante de la previsión no es solo el tamaño de la cifra. Es la sugerencia de que los fabricantes estadounidenses podrían estar entrando en una fase en la que el gasto de capital se concentra, adquiere escala y se alinea cada vez más en torno a una trayectoria tecnológica dominante. Si eso ocurre, 2027 podría ser recordado como el año en que la fabricación solar nacional dejó de parecer tentativa y empezó a parecer una industria con verdadero impulso.

Este artículo se basa en la cobertura de PV Magazine. Leer el artículo original.

Originally published on pv-magazine.com