La costa de España podría soportar una nueva capa de generación solar
Investigadores de la Universidad de A Coruña han estimado que España podría desarrollar entre 4,45 gigavatios y 6,48 gigavatios de capacidad fotovoltaica solar flotante marina. Según el resumen proporcionado con el estudio, ese nivel de despliegue podría cubrir aproximadamente entre el 6,2% y el 9% de la demanda eléctrica del país, con datos de septiembre de 2025.
El hallazgo es notable porque la solar marina ha recibido generalmente menos atención que la solar en tierra o la eólica marina. España ya es ampliamente reconocida como uno de los mercados solares terrestres más sólidos de Europa. La nueva evaluación sugiere que su espacio marítimo también podría representar una fuente de generación significativa, aunque todavía emergente.
Por qué importa la estimación
La investigación se plantea en términos de capacidad instalable, no como una previsión de construcción a corto plazo, pero esa distinción importa. La planificación energética depende cada vez más de entender dónde puede encajar físicamente, legalmente y económicamente la nueva generación. Al vincular su análisis a los Maritime Spatial Planning Plans de España, conocidos como POEM, el estudio sitúa la solar marina dentro del marco formal de uso marítimo del país en lugar de tratarla como una idea puramente teórica.
Eso hace que el trabajo sea más relevante para la política y la planificación de infraestructuras. El desarrollo de energía marina no es solo un problema de ingeniería. Debe encajar con el transporte marítimo, las restricciones ambientales, los usos competidores de las aguas costeras y los sistemas de permisos. Mapear el potencial de capacidad frente a los planes espaciales oficiales ayuda a trasladar la solar marina de un concepto especulativo a una opción que los planificadores pueden evaluar de forma más concreta.
Los sistemas flotantes ofrecen ventajas operativas
El resumen de la fuente destaca uno de los argumentos recurrentes a favor de la solar flotante: el agua puede mejorar el rendimiento de los paneles al reducir las temperaturas de operación. En este caso, la ganancia de generación reportada es del 10,2% frente a los sistemas terrestres convencionales. Esto es significativo porque la eficiencia de los paneles es sensible al calor, y en entornos soleados el efecto de enfriamiento del agua circundante puede formar parte de la ecuación económica.
El mismo resumen dice que los periodos de retorno pueden oscilar entre unos tres y siete años. Eso no significa que todos los proyectos sean igualmente atractivos, pero sí sugiere que la solar marina flotante se está analizando como una tecnología potencialmente comercial, no solo como un experimento de demostración.
España es un caso de prueba útil para ese debate. Su recurso solar es fuerte, y su litoral ofrece exposición a un entorno marítimo que podría acomodar capacidad adicional donde los conflictos de uso del suelo, las limitaciones de emplazamiento o las consideraciones de red hacen que otras opciones sean más difíciles.
No sustituye a la eólica marina
Uno de los puntos más importantes del material de origen es que los investigadores no presentan la solar marina como un rival directo de la eólica marina. En cambio, describen ambas como potencialmente complementarias. Esa es una distinción estratégicamente importante. Las nuevas tecnologías energéticas a menudo se enmarcan como competidoras de suma cero por espacio, capital o atención política. Aquí, el argumento es que la co-ubicación o la coordinación podría permitir que ambas tecnologías compartan parte de su infraestructura eléctrica.
Si eso resulta viable en la práctica, las implicaciones podrían ir más allá de España. La infraestructura compartida puede cambiar la economía de los proyectos, especialmente en el mar, donde la conexión a la red y los costos de instalación marina suelen ser barreras centrales. Un enfoque combinado también podría diversificar los perfiles de producción y hacer que las zonas energéticas costeras sean más productivas en conjunto.
El texto de origen no afirma que esas combinaciones ya estén desplegadas a gran escala en España. Lo que sí establece es que la investigación trata la solar marina y la eólica marina como componentes de planificación compatibles, no como reivindicaciones mutuamente excluyentes sobre la misma superficie de agua.
De concepto de nicho a cuestión de planificación del sistema
La solar flotante ya ha avanzado en entornos interiores, pero el despliegue offshore sigue siendo una frontera más especializada por las condiciones más duras y las exigencias técnicas de anclaje, supervivencia y mantenimiento en el mar. Eso hace que esta estimación sea importante incluso más allá de la cifra de capacidad. Sugiere que la solar marina está entrando en la fase en que el potencial nacional empieza a cuantificarse frente a instrumentos reales de planificación.
El artículo, titulado Assessment of installable offshore solar power capacity in Spain based on maritime spatial planning, fue publicado en el Journal of Cleaner Production. Con base en el resumen proporcionado, su contribución no es afirmar que España está a punto de instalar casi 7 gigavatios en el mar mañana. Su contribución es poner un rango creíble sobre cómo podría verse el despliegue marítimo bajo las restricciones espaciales existentes.
Así es como suelen comenzar las nuevas categorías de infraestructura. Antes de que aparezcan grandes carteras de proyectos, tiene que haber una estimación seria de dónde podrían ir y cuánto podrían aportar. En ese sentido, el estudio cumple una función fundacional.
Qué significa para la transición energética
Para España, la investigación refuerza la idea de que la siguiente etapa de expansión de la energía limpia puede venir no solo de añadir activos conocidos, sino también de ampliar la geografía de la generación. La solar marina sigue en una fase temprana frente a tecnologías consolidadas, pero el rango de capacidad reportado es lo bastante grande como para importar en la planificación nacional.
De forma más amplia, el estudio refleja un cambio en la forma en que se imaginan los sistemas energéticos. Las aguas costeras ya no se ven solo como corredores de transporte o zonas eólicas. Se están convirtiendo en espacios energéticos multitecnología donde la solar, la eólica y la infraestructura compartida podrían cruzarse cada vez más.
El caso de la solar marina seguirá dependiendo de los costos, el rendimiento de ingeniería, la evaluación ambiental y la experiencia de despliegue. Pero la evaluación española envía una señal clara de que la categoría merece atención. Traslada la conversación de la novedad a la pregunta más decisiva de cuánta generación podría alojar realmente un país si la tecnología sigue madurando.
Este artículo está basado en un reportaje de CleanTechnica. Leer el artículo original.
Originally published on cleantechnica.com




