El piloto de interconexión flexible de PG&E se está convirtiendo en un caso de prueba para un acceso más rápido a la electricidad

Pacific Gas & Electric afirma que está creciendo el interés en un programa piloto diseñado para conectar mucho más rápido a grandes nuevos usuarios de electricidad a la red de distribución que lo que permitiría una interconexión firme tradicional. El programa, llamado Flex Connect, está dirigido a clientes dispuestos a aceptar límites ocasionales impuestos por la empresa en su consumo eléctrico cuando las condiciones locales de la red sean ajustadas.

Esa compensación importa porque la fila para obtener nuevo servicio eléctrico se está alargando en muchas partes de Estados Unidos. Los operadores de carga para vehículos eléctricos, los desarrolladores de centros de datos, los fabricantes y los proyectos de almacenamiento buscan capacidad nueva al mismo tiempo que las empresas de servicios públicos enfrentan plazos más lentos para las mejoras de la red. Los resultados iniciales de PG&E sugieren que algunos clientes podrían estar dispuestos a aceptar una conexión no firme si eso significa energizar en meses en lugar de esperar varios años.

Según PG&E, los clientes del programa han podido acceder a la capacidad que necesitan durante el 90% de las horas en los dos primeros años del piloto. La empresa también dijo que los participantes activos han visto afectadas sus cargas operativas menos del 1% del tiempo, durante lo que describió como momentos raros en que coinciden restricciones locales de la red y una alta demanda de los clientes.

Cómo funciona el programa

Flex Connect se basa en un intercambio práctico. Un cliente conecta su propio sistema de gestión de energía a la plataforma de gestión de red de PG&E. Luego, PG&E proporciona límites de capacidad programados o en tiempo real según la disponibilidad local de la red, y se espera que el cliente mantenga su carga dentro de ese margen.

Eso significa que el cliente no recibe el servicio siempre disponible y completamente firme que llegaría con una interconexión convencional una vez completadas todas las mejoras necesarias. En cambio, obtiene acceso más temprano a la red bajo reglas operativas que pueden reducir el estrés sobre circuitos congestionados.

Para algunas empresas, ese es un compromiso aceptable. Los operadores de carga rápida para vehículos eléctricos, por ejemplo, pueden gestionar la salida de los cargadores durante breves periodos de restricción en lugar de retrasar todo un sitio. Los proyectos de almacenamiento en baterías también pueden tener flexibilidad en cómo y cuándo cargan. Los centros de datos más pequeños y las instalaciones de manufactura avanzada también pueden ser candidatos, dependiendo de su tolerancia a ajustes gestionados de carga.

Quién lo está usando ahora

PG&E dijo a Utility Dive que actualmente tiene cinco clientes activos de Flex Connect y alrededor de 85 participantes potenciales. La mayoría de los clientes actuales y potenciales están en el negocio de carga de vehículos eléctricos, pero la cartera también incluye centros de datos más pequeños, sitios de manufactura avanzada e instalaciones de almacenamiento de energía en baterías que quieren participar en el mercado mayorista de California.

El tamaño típico de esos proyectos va de 2 megavatios a 5 megavatios, según la empresa, aunque algunos centros de datos y prospectos de manufactura están más cerca de 10 megavatios. Ese detalle es significativo porque muestra que el programa no se limita a cargas muy pequeñas o altamente experimentales. Se está probando en el tipo de proyectos de escala media que son cada vez más centrales para la electrificación del transporte y el crecimiento industrial.

PG&E dice que el programa surgió de la retroalimentación de los clientes y no de un mandato directo de la comisión. Ese origen es notable. Las empresas de servicios públicos a menudo ponen a prueba nuevos programas porque los reguladores les ordenan explorar un concepto o porque los objetivos de política crean la obligación de hacerlo. En este caso, la empresa dice que fueron los propios clientes quienes impulsaron una opción que les permitiera acceder antes a la energía, aunque ese acceso viniera con condiciones operativas.

Por qué esto importa más allá del norte de California

El problema que Flex Connect intenta resolver no es exclusivo del territorio de PG&E. En todo el sector eléctrico, las empresas de servicios públicos están viendo un aumento de solicitudes para nuevos servicios mientras la construcción física de capacidad adicional tarda más. El resultado es una brecha cada vez mayor entre la rapidez con la que los clientes quieren energizarse y la rapidez con la que puede expandirse la infraestructura de la red.

An electric vehicle charges at an EV charger. Text on the charger says Fas Charge. Above the picture are logos for Arko Corp., Red E and GPM Investments along with text that reads "Red E and Arko Corp subsidiary GPM Investments expand EV charging across convenience store portfolio.
La mayoría de los clientes actuales y prospectivos de Flex Connect de Pacific Gas Electric están en el negocio de carga de vehículos eléctricos, pero la cartera también incluye centros de datos más pequeños, instalaciones de manufactura avanzada e instalaciones de almacenamiento de energía en baterías, según la empresa. Cortesía de Red E

Ese desfase se está volviendo más importante económicamente. Las redes de carga para vehículos eléctricos necesitan energía donde viajan los conductores. Los operadores industriales quieren certeza antes de comprometer capital. Los desarrolladores de centros de datos buscan sitios con servicio confiable. Los desarrolladores de almacenamiento necesitan plazos de interconexión que coincidan con las oportunidades del mercado. En cada caso, los retrasos pueden frenar la implementación, aumentar costos o llevar la inversión a otro lugar.

La interconexión flexible es una respuesta a esa presión. En lugar de tratar cada nueva carga como una solicitud de todo o nada para capacidad firme, la empresa puede ofrecer servicio más temprano bajo restricciones claramente definidas. El concepto depende de una mejor visibilidad, una coordinación más estrecha y la disposición del cliente a gestionar activamente la demanda en lugar de simplemente consumir energía cuando quiera.

Ese modelo es más fácil de imaginar hoy que hace una década. Más clientes operan ahora equipos controlados digitalmente, software de gestión de energía y activos de almacenamiento que pueden responder a señales de la red. Eso no elimina los desafíos, pero hace que la gestión coordinada de la carga sea más factible a escala comercial.

La promesa y los límites

Las cifras iniciales de PG&E son alentadoras, pero también señalan los límites del modelo. Acceder a la capacidad necesaria durante el 90% de las horas es útil solo si los periodos restantes de restricción son manejables para el negocio del cliente. Del mismo modo, que las operaciones se vean afectadas menos del 1% del tiempo suena menor, pero el impacto real depende de cuándo ocurren esos eventos y de cuán severa sea la limitación.

Eso significa que la interconexión flexible probablemente no sustituirá al servicio firme para todos los proyectos. Algunas cargas requerirán acceso ininterrumpido y seguirán necesitando mejoras convencionales antes de poder operar como está previsto. Otras podrán usar una conexión flexible como puente hasta que la red local se refuerce.

La vía regulatoria también importará. PG&E dijo que está trabajando para formalizar el programa con supervisión de la comisión. Si el piloto crece, los reguladores tendrán que evaluar cómo se comunican los límites de capacidad, cómo se hacen cumplir las obligaciones de los clientes, qué protecciones son necesarias y si estructuras similares deberían ampliarse o estandarizarse.

Una señal hacia dónde se dirigen las operaciones de red

El significado más amplio de Flex Connect puede ser tanto cultural como técnico. Refleja un sistema eléctrico que se aleja de supuestos estáticos y avanza hacia arreglos operativos más dinámicos entre empresas de servicios públicos y clientes. En lugar de una promesa fija de servicio, la red puede ofrecer distintos niveles de acceso moldeados por las condiciones en tiempo real y el control digital.

Ese es un cambio importante para un sistema eléctrico que enfrenta simultáneamente electrificación, crecimiento industrial y cuellos de botella de infraestructura. Si se gestiona bien, podría ayudar a las empresas de servicios públicos a conectar más proyectos antes y a aprovechar mejor los activos existentes mientras se construyen las mejoras a largo plazo. Si se gestiona mal, podría generar confusión sobre la calidad del servicio o trasladar demasiado riesgo operativo a los clientes.

Por ahora, el piloto de PG&E sugiere que existe una demanda significativa para este punto medio. En un periodo en que esperar años para nueva energía puede paralizar planes comerciales enteros, una conexión que sea rápida, mayormente disponible y ocasionalmente restringida puede ser suficiente para impulsar los proyectos.

  • PG&E dice que los clientes activos de Flex Connect han accedido a la capacidad necesaria durante el 90% de las horas en los dos primeros años del piloto.
  • La empresa afirma que las cargas operativas se han visto afectadas menos del 1% del tiempo durante raras restricciones locales de la red.
  • La mayoría de los participantes actuales y potenciales son proyectos de carga de vehículos eléctricos, con interés adicional de centros de datos, manufactura y almacenamiento en baterías.

Este artículo se basa en una cobertura de Utility Dive. Leer el artículo original.

Originally published on utilitydive.com