El titular de 6 GW: una mirada más cercana
La industria del hidrógeno de Alemania ha estado presumiendo de un número destacado: casi 6 gigavatios (GW) de reservas pagadas en la emergente red principal de hidrógeno del país. La cifra, presentada por FNB Gas, la asociación de operadores de sistemas de transmisión, pretendía señalar un fuerte impulso para la economía del hidrógeno. Pero un examen más profundo revela que el número es menos impresionante de lo que parece, y los compromisos subyacentes son más débiles que los contratos típicos de gasoductos.
Desglosando los números
La cifra de casi 6 GW es una suma de diferentes categorías: aproximadamente 2,7 GW de reservas de entrada de hidrógeno, alrededor de 2,3 GW de reservas de salida, y aproximadamente 0,5–0,6 GW de capacidad de transporte entre clústeres. Si bien estas son categorías estándar para los operadores de gasoductos, sumarlas no mide la demanda real de hidrógeno. El hidrógeno inyectado en un punto y retirado en otro puede contarse dos veces: una como entrada y otra como salida, inflando la demanda aparente.
Esto significa que el número destacado no representa 6 GW de hidrógeno que las empresas alemanas se hayan comprometido a producir, comprar o consumir. En cambio, es una cifra contable de capacidad de red que hace que el compromiso comercial parezca más grande de lo que es.
El problema del denominador
Cuando se compara con el tamaño planificado de la Red Principal de Hidrógeno, las reservas parecen aún más pequeñas. La red aprobada está destinada a abarcar unos 9.040 kilómetros, con un costo estimado de 18.900 millones de euros. Está diseñada para proporcionar aproximadamente 101 GW de capacidad de entrada y 87 GW de capacidad de salida para principios de la década de 2030. Frente a estas cifras de diseño, las reservas máximas representan solo alrededor del 3,3% de la capacidad de entrada planificada y el 2,6% de la capacidad de salida planificada.
Es poco realista esperar que una nueva red de infraestructura esté completamente suscrita años antes de su finalización. Alemania está construyendo deliberadamente gasoductos de hidrógeno por delante de la demanda para resolver el clásico problema del huevo y la gallina: los clientes no se comprometen sin infraestructura, y la infraestructura no puede esperar a que los clientes maduren antes de comenzar la construcción. Sin embargo, la preocupación es que Alemania esté construyendo infraestructura para un volumen que quizás nunca se materialice, basándose en premisas erróneas.
Compromisos débiles
Las reservas en sí mismas también son mucho más débiles que los contratos típicos de capacidad de gasoductos a largo plazo. Por ejemplo, ONTRAS, un operador alemán de transmisión de gas, permite a los clientes reservar capacidad futura de hidrógeno antes de que la infraestructura esté lista, con la opción de decidir más tarde si convierten la reserva en un contrato firme. Esta flexibilidad significa que las reservas no son compromisos vinculantes para comprar hidrógeno o capacidad.
En contraste, los contratos estándar de gasoductos a menudo requieren que los transportistas paguen por la capacidad independientemente del uso, proporcionando una fuerte garantía de ingresos para el operador. El modelo de reserva utilizado en la red de hidrógeno de Alemania se asemeja más a un marcador de posición, que puede abandonarse sin una penalización significativa.
Implicaciones para la economía del hidrógeno
La sobreestimación de la demanda podría tener varias consecuencias. Primero, podría engañar a los responsables políticos e inversores haciéndoles creer que el mercado del hidrógeno está más maduro de lo que realmente está. Esto podría llevar a una sobreinversión en infraestructura que quizás no se utilice, desperdiciando fondos públicos y privados. Segundo, podría socavar la confianza en el sector del hidrógeno cuando la realidad se haga evidente, potencialmente frenando la transición energética.
Sin embargo, también es importante señalar que construir infraestructura por delante de la demanda es una estrategia deliberada para estimular el desarrollo del mercado. Las reservas, aunque débiles, proporcionan alguna señal de interés futuro y ayudan a coordinar la construcción de la red. La clave es asegurar que la capacidad esté dimensionada adecuadamente y que los compromisos sean lo suficientemente fuertes para justificar la inversión.
Conclusión
El titular de las reservas de hidrógeno de 6 GW en Alemania es un caso de sobreventa. La cifra es una suma de diferentes tipos de capacidad que cuenta doblemente la demanda, y los compromisos no son tan firmes como parecen. Si bien la red principal de hidrógeno es un paso necesario para la transición energética de Alemania, las partes interesadas deberían ser cautelosas al interpretar los números de reserva como una fuerte señal de mercado. Se necesita una evaluación más realista para alinear la inversión en infraestructura con la demanda real, asegurando que la economía del hidrógeno se desarrolle de manera sostenible.
Este artículo se basa en un informe de CleanTechnica. Lea el artículo original.
Originally published on cleantechnica.com

