Los mercados eléctricos se movieron en contra de la señal del gas

Los precios de la electricidad subieron la semana pasada en la mayoría de los principales mercados europeos, aunque los futuros del gas TTF cayeron hasta su nivel de cierre más bajo desde febrero, según el análisis de AleaSoft Energy Forecasting recogido por pv magazine. La divergencia es un recordatorio útil de que la fijación de precios mayoristas de la electricidad está determinada por algo más que los índices de referencia del combustible, especialmente en un continente donde la producción renovable, impulsada por el clima, ejerce ahora una influencia cada vez mayor en los resultados del mercado.

AleaSoft constató que los precios medios semanales de la electricidad aumentaron en los mercados belga, británico, neerlandés, francés, alemán, italiano, nórdico, portugués y español con respecto a la semana anterior. En la mayoría de los mercados analizados, los precios medios terminaron por encima de 95 euros por megavatio hora.

Las principales excepciones fueron Francia, Portugal y España, donde los promedios fueron considerablemente más bajos, con 70,93 €/MWh, 50,73 €/MWh y 50,38 €/MWh, respectivamente. Esos tres países comparten una característica destacada de esa misma semana: cada uno estableció un récord nacional de producción solar en un día de abril.

La fortaleza solar ayudó a contener los precios en Francia, Portugal y España

El 17 de abril, España generó 213 gigavatios hora de electricidad solar, mientras que Francia alcanzó 145 GWh y Portugal registró 26 GWh, cifras citadas como nuevos récords diarios de abril. Ese aumento de la producción solar parece haber suavizado los precios mayoristas incluso cuando los precios medios en el resto de Europa subían.

El contraste es revelador. En circunstancias normales, la caída de los precios del gas cabría esperar que aliviara la presión en los mercados eléctricos, especialmente en sistemas donde las centrales de gas suelen fijar el precio marginal. Pero cuando la producción renovable difiere marcadamente por región, las condiciones locales de generación pueden imponerse sobre la tendencia general del combustible. En este caso, una mayor generación solar en partes del suroeste de Europa ayudó a situar los promedios de mercado muy por debajo de los observados en muchos países vecinos.

La implicación no es que el gas ya no importe. Más bien, es que la relación de precios se está volviendo más condicionada. A medida que aumenta la penetración solar, el impacto de los días soleados en el mercado puede llegar a ser lo bastante grande como para separar de forma material los resultados nacionales incluso dentro de una economía energética regional estrechamente observada.

Una lógica de mercado cambiante en Europa

El mercado eléctrico europeo ha pasado años operando bajo la sombra de la volatilidad del gas. Dado que el gas sigue siendo a menudo el combustible de equilibrio que ajusta la oferta y la demanda, los precios mayoristas de la electricidad pueden seguir siendo muy sensibles a los cambios en los futuros del gas. Sin embargo, el movimiento de la semana pasada pone de relieve cómo esa relación se está reconfigurando por el crecimiento de las renovables.

Cuando el gas cae pero la electricidad aún sube en muchos mercados, el resultado apunta a otras fuerzas en juego, ya sean patrones de demanda, limitaciones de interconexión, efectos del clima sobre la generación renovable o cambios en las condiciones generales de oferta. El material de origen no intenta atribuir cada factor causal. Lo que sí muestra con claridad es que la caída del gas por sí sola no bastó para frenar los aumentos semanales de los precios de la electricidad en gran parte de la región.

Al mismo tiempo, el papel de la solar es cada vez más fácil de cuantificar. Francia, Portugal y España no solo registraron una producción fuerte. Establecieron récords de generación solar diaria para abril y, además, fueron los mercados en los que los precios medios semanales de la electricidad se mantuvieron muy por debajo de los niveles observados en gran parte de Europa.

Por qué importan las cifras

Para responsables políticos e inversores, estas cifras refuerzan dos realidades a la vez. Primero, los mercados eléctricos europeos siguen expuestos a los índices de referencia de la energía convencional, y una mejora de precios en un insumo no se traduce automáticamente en menores costes mayoristas de la electricidad. Segundo, una alta producción renovable puede crear ventajas locales de precio significativas, especialmente cuando la generación solar alcanza niveles récord.

Esa combinación hace que la previsión sea más compleja, pero también más reveladora. Sugiere que el diseño del sistema, la integración en la red y el despliegue renovable están adquiriendo cada vez más importancia a la hora de determinar si la caída de los precios del combustible beneficia realmente a los consumidores de electricidad. Ya no basta con vigilar el gas de forma aislada.

Para los promotores, los días récord de solar en España, Francia y Portugal también ilustran con qué rapidez la producción renovable puede alterar las condiciones del mercado en periodos primaverales con una irradiación favorable. Para operadores de red y traders, esas oscilaciones elevan la importancia de gestionar la variabilidad y anticipar cuándo una abundante generación diurna alejará los precios de los patrones regionales más amplios.

La señal más amplia de la transición energética

La evolución de los precios de la semana ofrece una imagen compacta de la transición que avanza en la electricidad europea. Los precios de los combustibles fósiles siguen importando, pero ya no explican todo. La generación renovable no es solo una métrica ambiental o una cifra de capacidad. Es cada vez más una fuerza que moldea el mercado y que tiene efectos directos sobre los resultados mayoristas.

Eso no significa que la transición haya resuelto el problema de asequibilidad de Europa. Los precios medios por encima de 95 euros/MWh en muchos mercados importantes muestran que la región sigue operando bajo una presión de costes considerable. Pero los promedios más bajos en Francia, Portugal y España muestran dónde puede estar parte de la respuesta: una mayor producción renovable, especialmente cuando se combina con las condiciones del sistema necesarias para convertir esa producción en un alivio sostenido del mercado.

Por tanto, los datos de la semana pasada cuentan dos historias a la vez. Europa sigue siendo vulnerable a presiones complejas sobre los precios. Y, en un número creciente de casos, la energía solar se está volviendo lo bastante poderosa como para doblar esas presiones de formas visibles y medibles.

Este artículo se basa en la cobertura de PV Magazine. Leer el artículo original.

Originally published on pv-magazine.com