Europa amplía su nueva ronda de apoyo al hidrógeno
La Comisión Europea ha adjudicado apoyo a nueve proyectos de hidrógeno limpio en la tercera subasta realizada a través del Banco Europeo del Hidrógeno, asignando 1,1 gigavatios de capacidad de electrolizadores y reservando 1.090 millones de euros en financiación. El resultado, anunciado tras una ronda de ofertas sobredemandada, ofrece la señal más clara hasta ahora de que Bruselas pretende seguir usando subsidios a la producción para impulsar el mercado.
La subasta, lanzada en diciembre, recibió 58 ofertas de 11 países. Esa brecha entre solicitudes y adjudicaciones es uno de los detalles más importantes del resultado. Muestra que, pese a la presión sobre los costos y a la demanda incierta en los mercados finales, los promotores de toda Europa siguen viendo valor en competir por un apoyo a largo plazo ligado directamente a la producción de hidrógeno.
Para los responsables de políticas, la lógica es sencilla. La Comisión dijo que el subsidio tiene por objeto cubrir parte de la diferencia entre los costos de producción y el precio de mercado del hidrógeno. En otras palabras, el programa está diseñado para mantener en marcha proyectos en un mercado que todavía tiene dificultades para hacer competitivo al hidrógeno limpio sin respaldo público.
Qué seleccionó la subasta
La cartera ganadora abarca siete países y recibirá primas de producción fijas por hidrógeno certificado y verificado. Según la Comisión, el apoyo tendrá una duración máxima de 10 años una vez firmados los acuerdos de subvención. El rango de primas anunciado para los proyectos seleccionados va de 0,57 euros a 3,49 euros por kilogramo de hidrógeno producido.
PV Magazine informó que la oferta más baja de la subasta se situó en 0,44 euros por kilogramo. Esa cifra importa porque apunta a una competencia intensa en la parte baja del mercado, incluso si el rango de apoyo adjudicado finalmente fue más alto. En conjunto, los números muestran que el sector europeo del hidrógeno no avanza en línea recta. Algunos proyectos parecen capaces de ofertar de forma agresiva, mientras que otros aún requieren niveles de apoyo mucho mayores.
Ese abanico recuerda cuán desiguales siguen siendo las economías del hidrógeno. La ubicación del proyecto, el suministro eléctrico, la demanda industrial, el acceso a infraestructura y las condiciones de financiación pueden cambiar de forma drástica el perfil de costos. Los resultados de la subasta no borran esas diferencias. Las formalizan.




