Una orden judicial reabre un tramo clave de la cartera de renovables de EE. UU.

Un juez federal asestó un golpe significativo al esfuerzo de la administración Trump por ralentizar el desarrollo de la energía eólica y solar en tierras y aguas federales, al dictar una medida cautelar preliminar que suspende varias acciones de agencias mientras avanza una demanda más amplia. La decisión, informada por Utility Dive, ordena al Departamento del Interior y al Cuerpo de Ingenieros del Ejército que dejen de aplicar políticas que habían limitado o retrasado la tramitación de permisos para proyectos de energías renovables.

La importancia inmediata de la decisión reside en su escala. Según las conclusiones del tribunal, las acciones impugnadas afectan aproximadamente 57.2 gigavatios de capacidad eólica, solar, híbrida y eólica marina. No se trata de una fracción marginal de la cartera de desarrollo. Representa un volumen de proyectos lo suficientemente grande como para influir en la planificación de la red, la estrategia de créditos fiscales, los calendarios de construcción y la economía de la inversión en energía limpia en múltiples regiones.

Por qué intervino ahora la jueza

La medida cautelar no pone fin a la batalla legal subyacente, pero indica que los demandantes ya superaron un umbral elevado. La jueza Denise Casper, del Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito de Massachusetts, concluyó que los grupos comerciales de energías renovables habían demostrado un daño inminente e irreparable derivado de cinco acciones de política adoptadas por la administración. También determinó que era probable que los demandantes lograran demostrar que las medidas eran ilegales, incluso en virtud de la Ley de Procedimiento Administrativo.

Esa combinación importa. Los tribunales no suspenden a la ligera una política federal antes de que un caso se resuelva por completo. Una medida cautelar preliminar suele significar que el juez cree que los demandantes enfrentan un perjuicio de corto plazo que no puede repararse después con simples compensaciones monetarias, y que el caso jurídico contra el gobierno parece lo bastante sólido como para justificar la intervención ahora y no después de años de litigio.

Las consecuencias económicas son sustanciales

La jueza citó un informe de Charles River Associates presentado por los demandantes que estimaba que ya se habían invertido unos 905 millones de dólares en proyectos que ahora han sido cancelados, retrasados o están en riesgo de retrasarse más allá de 2029 debido a las acciones de las agencias. El mismo informe, según resume la sentencia, señalaba que las políticas podrían poner en peligro entre 8.4 mil millones y 25.6 mil millones de dólares en créditos fiscales federales vinculados al desarrollo renovable en un periodo de tres años.

Esas cifras subrayan cómo las disputas federales sobre permisos influyen cada vez más no solo en la política ambiental, sino también en la política industrial. Los desarrolladores toman decisiones sobre contratos de suministro, mano de obra, interconexión y financiación mucho antes de que se construya un parque eólico o una planta solar. Si las agencias introducen barreras abruptas en medio de ese proceso, la incertidumbre puede extenderse mucho más allá del emplazamiento afectado y alcanzar a fabricantes, contratistas, prestamistas y gobiernos locales que cuentan con que los proyectos avancen.

Lo que alegaron los demandantes

La demanda fue presentada por grupos de la industria renovable, entre ellos RENEW Northeast, la Southern Renewable Energy Association y Interwest Energy Alliance. Su argumento central es que la administración utilizó acciones de las agencias para obstaculizar el desarrollo renovable de una manera arbitraria, caprichosa o incompatible con las leyes federales aplicables. En esta etapa, el tribunal no emitió una resolución final sobre el fondo, pero sí aceptó que los demandantes habían hecho una demostración suficientemente convincente para justificar una reparación temporal.

Eso resulta especialmente relevante porque el tribunal también aceptó un argumento más amplio de interés público. Casper escribió que las acciones impugnadas perjudican al público al retrasar o impedir el desarrollo de la energía eólica y solar en Estados Unidos, amenazando el interés público en una red eléctrica fiable, asequible y resiliente en un momento de demanda energética récord. En otras palabras, el caso no se trata solo como una disputa entre desarrolladores y reguladores. También se enmarca como una cuestión de confiabilidad del sistema y de necesidades energéticas nacionales.

Qué sigue

La medida cautelar significa que las agencias federales deben retroceder respecto de las restricciones impugnadas mientras continúa la demanda. Eso no garantiza que cada proyecto avance sin problemas. El desarrollo renovable sigue afrontando limitaciones de transmisión, oposición local, presión sobre la cadena de suministro y otros obstáculos de permisos. Pero sí elimina otra capa de bloqueo federal que, según los grupos del sector, había convertido la revisión normal en un freno activo a la construcción.

Para los desarrolladores, la decisión puede devolver algo de confianza en que los proyectos detenidos por cambios de política pueden reingresar a un proceso de aprobación más predecible. Para la administración, es un recordatorio de que los tribunales siguen dispuestos a escrutar los intentos de reconfigurar la política energética mediante movimientos administrativos en lugar de un cambio legislativo claro. Y para las empresas eléctricas y los planificadores de red, el fallo probablemente se leerá como una señal de que al menos parte de la cartera de despliegue renovable ha recibido otra oportunidad de avanzar.

La trascendencia más amplia va más allá de este caso concreto. A medida que crece la demanda eléctrica y la red absorbe más centros de datos, carga industrial y electrificación, las disputas sobre permisos se están convirtiendo en disputas sobre capacidad económica. Este fallo sugiere que los tribunales podrían mostrarse escépticos cuando las agencias usan ese poder de permisos para impedir grandes volúmenes de generación sin una base jurídica sólida.

Este artículo se basa en la cobertura de Utility Dive. Leer el artículo original.