La carga mundial de los alimentos inseguros parece mucho mayor de lo que se había medido antes
La Organización Mundial de la Salud ha publicado estimaciones actualizadas que sugieren que las enfermedades transmitidas por alimentos están causando mucha más enfermedad y muerte de lo que recogían los recuentos mundiales anteriores. Según el nuevo informe, publicado en The Lancet Global Health, al menos 866 millones de personas en todo el mundo desarrollaron enfermedades transmitidas por alimentos en 2021 y 1,52 millones murieron como resultado.
Las cifras suponen una revisión importante de la estimación de la OMS de 2015, que situaba el número anual de muertes en al menos 420.000 y sugería que aproximadamente una de cada 10 personas en el mundo enfermaba por alimentos contaminados. Los investigadores afirman que las cifras anteriores probablemente subestimaban el problema debido a grandes lagunas en la evidencia. El nuevo trabajo amplía el alcance del análisis y añade más fuentes de daño relacionado con los alimentos.
Un recuento más amplio de lo que vuelve peligrosos a los alimentos
El informe más reciente examinó datos de 194 países entre 2000 y 2021 y abarca 42 fuentes de enfermedades transmitidas por alimentos, frente a 31 en la evaluación anterior. Entre los peligros añadidos figuran metales, rotavirus y Trypanosoma cruzi, el parásito que causa la enfermedad de Chagas.
Esa visión más amplia importa porque los alimentos inseguros no son solo una historia sobre bacterias y virus. También tienen que ver con la contaminación química, incluidos los metales tóxicos. El informe halló que casi todos los casos de enfermedades transmitidas por alimentos fueron causados por gérmenes, lo que representó 860 millones de enfermedades. Pero una parte desproporcionada de las muertes relacionadas con los alimentos estuvo vinculada a la contaminación por metales.
Más de 1 millón de muertes se asociaron con metales, y el arsénico inorgánico estuvo relacionado con el 42% de esas muertes y el plomo con el 31%, según el informe resumido por la OMS. Esas exposiciones pueden aumentar el riesgo de afecciones como enfermedades cardíacas y cáncer, lo que convierte la inocuidad alimentaria en un problema de salud pública crónico además de una amenaza infecciosa aguda.
Los niños soportan una parte desproporcionada de la carga
Uno de los hallazgos más claros es lo desigual que recae la carga. Los menores de cinco años representan solo el 9% de la población mundial, pero concentran casi una tercera parte de todos los casos de enfermedades transmitidas por alimentos en las nuevas estimaciones.
Esa desproporción refuerza una realidad de salud pública de larga data: los niños pequeños están entre los más vulnerables a los alimentos y al agua contaminados, y las consecuencias van mucho más allá de una breve enfermedad gastrointestinal. La exposición repetida puede agravar la desnutrición, perjudicar el desarrollo y aumentar los riesgos en lugares donde los sistemas sanitarios ya están bajo presión.
El informe también asigna un coste económico al problema. Tras ajustar las diferencias en el costo de vida entre países, los investigadores estimaron una pérdida de productividad de 647.000 millones de dólares vinculada solo en 2021 a las enfermedades transmitidas por alimentos.
Por qué las nuevas cifras importan para la política pública
El mensaje de la OMS es que gran parte de esta carga se puede prevenir. Una mejor higiene, un manejo más seguro de los alimentos, una vigilancia más sólida y un acceso más amplio a la atención médica podrían reducir tanto el número de infecciones como la gravedad de los resultados cuando estas ocurren.
La relevancia política del informe es doble. Primero, actualiza la escala del desafío con un conjunto de datos más amplio. Segundo, desplaza la atención hacia peligros que quizá habían sido infravalorados en el debate público anterior, especialmente contaminantes químicos como el arsénico y el plomo.
Para los gobiernos, la implicación es que la inocuidad alimentaria no puede tratarse solo como un problema estrecho de inspección. Afecta a las cadenas de suministro, la exposición ambiental, la capacidad de laboratorio, la calidad del agua y la atención primaria. También significa que los países que trabajan para reducir las enfermedades transmisibles todavía deben tener en cuenta los impactos no transmisibles impulsados por la contaminación.
Los autores de la OMS sostienen que la carga combinada de enfermedades transmitidas por alimentos transmisibles y no transmisibles debería impulsar a los países a priorizar estrategias nacionales más sólidas para la inocuidad alimentaria. Las estimaciones actualizadas probablemente se convertirán en un punto de referencia en ese debate porque cuantifican tanto el costo humano como el lastre económico.
- Carga mundial estimada en 2021: 866 millones de enfermedades y 1,52 millones de muertes
- Países analizados: 194
- Peligros cubiertos: 42 fuentes transmitidas por alimentos, frente a 31 en la estimación de 2015
- Los menores de cinco años representaron casi una tercera parte de todos los casos
- Pérdida estimada de productividad: 647.000 millones de dólares
Este artículo se basa en una cobertura de Gizmodo. Leer el artículo original.
Originally published on gizmodo.com




