La última demostración del Roadster 2 de Tesla mostró a un automóvil deportivo separarse brevemente del suelo, reavivando una pregunta de larga data en la tecnología del transporte: ¿cuándo se convierte un vehículo terrestre ambicioso en una aeronave ante los reguladores?

En un evento celebrado en las instalaciones de pruebas para el desarrollo de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas, Tesla mostró una versión no tripulada del Roadster 2 realizando lo que parecía ser un breve movimiento aéreo. El director ejecutivo Elon Musk dijo que la empresa espera iniciar la producción en 2028 y reconoció que el concepto podría no ser legal en todas las jurisdicciones.

La demostración llamó la atención no solo sobre las afirmaciones técnicas de Tesla, sino también sobre los sistemas de aprobación que regulan cualquier máquina que opere sobre la superficie terrestre.

Un vehículo que se separa del suelo

Los especialistas en aviación entrevistados por WIRED afirmaron que un vehículo capaz de volar enfrentaría un entorno regulatorio distinto al de un automóvil común. Scott Miller, piloto de aerolínea y profesor del programa de Aviación y Tecnología de San José State University, dijo que la Federal Aviation Administration tiene jurisdicción sobre las máquinas que abandonan la superficie terrestre.

Eso introduciría problemas regulatorios que van más allá del registro del vehículo y una licencia de conducir estándar. Michael McCormick, exfuncionario de la FAA y director del programa de Gestión del Tráfico Aéreo de Embry-Riddle Aeronautical University, dijo que un vehículo volador de más de unos 250 libras tendría que pasar por un proceso de aprobación de la FAA y obtener autorización para operar en el espacio aéreo nacional.

McCormick calculó que la certificación podría tardar al menos un año. También dijo que el propietario probablemente necesitaría una licencia de aviación recreativa, en lugar de depender únicamente de una licencia de conducir.

Despegar y aterrizar son obstáculos distintos

La aprobación de la FAA no resolvería todos los problemas. Los lugares donde el Roadster podría despegar y aterrizar también estarían sujetos a normas estatales y locales. Miller dijo que muchos estados exigen que las aeronaves utilicen aeropuertos o helipuertos designados, lo que significa que la transición de la carretera al aire podría enfrentar restricciones incluso si el vehículo obtuviera aprobación federal.

Esto deja una pregunta práctica para cualquier automóvil capaz de volar: si puede utilizar legalmente las calles públicas como zonas de lanzamiento o aterrizaje. Las normas de aviación están diseñadas en torno a espacios aéreos gestionados y lugares de operación designados, mientras que las normas locales suelen limitar las operaciones aéreas cerca de carreteras, edificios y zonas pobladas.

Para un vehículo de consumo, esas restricciones podrían reducir considerablemente los lugares donde se permite volar. Una gran propiedad privada podría ofrecer más flexibilidad que una vía pública, pero no eliminaría los requisitos generales relacionados con la operación en el espacio aéreo.

Por qué importa la demostración del Roadster

Los autos voladores han sido durante mucho tiempo un emblema del transporte del futuro, pero una demostración visible de Tesla sitúa la idea junto a una empresa con operaciones automovilísticas globales y un calendario de fabricación ambicioso.

El Roadster 2 todavía no es un producto de consumo, no tiene precio anunciado y no está previsto que entre en producción hasta 2028. Por tanto, la demostración de Tesla debe entenderse como una presentación pública inicial de una capacidad propuesta, no como evidencia de un vehículo volador aprobado y listo para el uso cotidiano.

Sin embargo, su breve movimiento aéreo demuestra lo rápido que un espectáculo técnico puede adelantarse a las normas redactadas para automóviles, helicópteros y aeronaves convencionales. Un vehículo que combine circulación por carretera y vuelo tendría que cumplir algo más que afirmaciones de rendimiento: tendría que encajar en un sistema de certificación, cualificaciones de pilotos, permisos operativos y restricciones locales de uso del suelo.

La regulación dará forma al producto real

La FAA no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios de WIRED. Hasta que los reguladores establezcan cómo se clasificaría y certificaría un vehículo como el Roadster 2, el camino de la demostración a la operación legal seguirá siendo incierto.

Musk describió el Roadster como un vehículo que no necesariamente está optimizado para la seguridad. Esa declaración, junto con la decisión de realizar la demostración sin un ocupante humano, refuerza la razón por la que los reguladores probablemente examinarán el concepto con atención.

La prueba definitiva para el Roadster no será simplemente si puede abandonar el suelo. Será si Tesla puede demostrar que el vehículo puede hacerlo de forma segura, dentro de las normas de aviación y en lugares donde tenga autorización legal para operar. Por ahora, las afirmaciones de vuelo de la empresa han creado un nuevo desafío regulatorio tanto como uno automovilístico.

Cuestiones clave aún sin resolver

  • Certificación y autorización de la FAA para un vehículo que opere en el espacio aéreo nacional.
  • Si el operador necesitaría una licencia de aviación.
  • Restricciones estatales y locales sobre los lugares de despegue y aterrizaje.
  • Cómo se clasificaría un vehículo terrestre con fines de seguridad y operación.
  • Si Tesla puede cumplir su objetivo de producción declarado para 2028.

Este artículo se basa en un reportaje de Wired. Leer el artículo original.

Originally published on wired.com