La risa podría ser mucho más antigua que la humanidad

Un nuevo estudio destacado por 404 Media apunta a una historia evolutiva inesperadamente profunda para uno de los comportamientos humanos más familiares: la risa. A partir de grabaciones de humanos y otros grandes simios, los investigadores concluyeron que la estructura rítmica reconocible de la risa probablemente existía en el último ancestro común de la familia de los homínidos, lo que sitúa su origen al menos hace 15 millones de años.

El estudio, titulado Rhythm and timing in laughter reveal that human vocal plasticity falls on a hominid continuum y publicado en Communications Biology, examina si los sonidos asociados con la risa son exclusivamente humanos en su forma o parte de un patrón heredado más amplio compartido entre nuestros parientes vivos más cercanos. La respuesta, según el relato resumido en el texto fuente, se inclina con fuerza hacia la continuidad y no hacia la separación.

Eso importa porque la risa suele estar en el centro de cómo los humanos entienden la vida social. Ayuda a regular el juego, señalar afiliación, disipar la tensión y fortalecer los vínculos interpersonales. Si otros grandes simios producen risa con patrones temporales comparables, entonces al menos una parte de lo que los humanos consideran un comportamiento distintivamente social, e incluso cultural, puede descansar sobre una antigua base primate.

Lo que analizaron los investigadores

Según el texto fuente, los investigadores estudiaron grabaciones de cuatro orangutanes, dos gorilas, tres bonobos, cuatro chimpancés y cuatro niños humanos. Estas grabaciones se captaron en contextos de juego que incluían forcejeos, tiempo de juego y cosquillas. Ese marco es importante porque la risa no aparece en el vacío. Entre especies, surge en la interacción social, especialmente cuando el juego físico crea un entorno de bajo riesgo para señalar implicación y disfrute.

El hallazgo central se concentra en lo que el estudio describe como la cualidad isócrona de la risa. En términos prácticos, eso significa que la vocalización suele desarrollarse en intervalos claros y repetidos, aproximadamente análogos al conocido compás humano de “ja ja ja”. Los investigadores concluyeron que esta estructura temporal probablemente ya estaba presente en el último ancestro común compartido por los grandes simios.

Scientists Think They’ve Uncovered the 15-Million-Year-Old Origin of Laughter
Orangután divertido. Imagen: M. Hardus

La implicación no es solo que los simios hagan ruidos graciosos mientras juegan. Es que la arquitectura temporal de la risa en sí parece haberse conservado a lo largo del tiempo evolutivo. Eso desplaza la discusión desde una semejanza anecdótica hacia algo más formal: un patrón que puede medirse, compararse e interpretarse filogenéticamente.

El texto fuente también señala una segunda conclusión con especial relevancia para la evolución humana. Los simios más estrechamente relacionados con los humanos, según se informa, muestran una risa más compleja y variable, más alineada con el rango de risas humanas, incluidos distintos ritmos y texturas. Eso sugiere continuidad evolutiva combinada con gradación. La risa humana puede ser más flexible, pero no fue creada desde cero.

Una señal vocal conservada en toda la familia de los homínidos

Los investigadores, liderados por Chiara De Gregorio de la Universidad de Warwick, son citados en la fuente argumentando que la risa se ha պահպանado en todas las ramas principales de la familia de los homínidos a pesar de que cada especie evolucionó su propio repertorio más amplio de llamadas moldeado por distintas presiones socioecológicas. En otras palabras, muchos comportamientos vocales divergieron a medida que las especies se adaptaron a diferentes entornos y sistemas sociales, pero la risa permaneció.

Esa estabilidad hace que la risa sea inusual. La evolución suele reutilizar, modificar o eliminar comportamientos según sigan aportando ventajas. Un comportamiento vocal que persiste a través de múltiples linajes de grandes simios y entre clases de edad y sexo probablemente cumple una función social importante. El texto fuente no afirma resolver todos los aspectos de esa función, pero sí sitúa claramente la risa como algo más que un subproducto trivial del juego.

Visto así, la risa se convierte en un hilo biológico que conecta a los humanos modernos con un linaje mucho más antiguo de mamíferos sociales. Los hallazgos cuestionan la intuición común de que la expresión emocional humana es categóricamente distinta de la de otros simios. En cambio, respaldan un continuo en el que la flexibilidad vocal humana surgió a partir de estructuras preexistentes y no las sustituyó.

Por eso también importa el enfoque del estudio en el ritmo y la sincronización. A menudo se interpretan las diferencias entre especies a través del vocabulario, la sintaxis o la comunicación simbólica, ámbitos en los que los humanos parecen excepcionales. En contraste, la mecánica de la señalización emocional compartida puede revelar una ascendencia común más profunda. En este relato, la risa es una de esas señales.

Conceptual illustration of weather jiu-jitsu. Image: Qin Huang, Moyan Liu, Upmanu Lall, CC-BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)
Ilustración conceptual de jiu-jitsu meteorológico. Imagen: Qin Huang, Moyan Liu, Upmanu Lall, CC-BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

Por qué el hallazgo resuena más allá de la biología comparada

El atractivo de esta investigación va más allá de la cuestión técnica de cuándo comenzó la risa. Habla de cómo los científicos reconstruyen el pasado emocional a partir de especies vivas. Como los comportamientos no se fosilizan como los huesos, los investigadores recurren a métodos comparativos, observando qué rasgos persisten entre linajes relacionados e inferiendo qué pudieron poseer los ancestros anteriores. Cuando un rasgo aparece en orangutanes, gorilas, bonobos, chimpancés y humanos, la explicación más económica es que precede a la divergencia de esos grupos.

Eso no significa que la risa se viera exactamente igual hace 15 millones de años que ahora. El texto fuente sugiere más bien que ya existía una forma reconocible, mientras que la evolución posterior introdujo elaboraciones específicas de cada especie. La risa humana, con su amplio rango expresivo y sus usos culturales, podría representar así la última variación sobre un tema muy antiguo.

El estudio también refuerza una tendencia más amplia en la investigación del comportamiento animal: la erosión de las fronteras rígidas que antes se trazaban entre los humanos y otros animales. Con el tiempo, se ha acumulado evidencia de continuidad en el uso de herramientas, la comunicación, la empatía, la cooperación y el juego. Ahora la risa parece sumarse a esa lista de una manera más cuantificable.

Para la antropología, el hallazgo añade textura al mundo social de los antiguos homínidos. Una señal compartida similar a la risa implica momentos de juego, afiliación y coordinación emocional mucho antes de la aparición del lenguaje en su forma moderna. Para los lectores en general, ofrece un replanteamiento más simple pero llamativo: el sonido de la risa puede ser uno de los vínculos audibles más antiguos que todavía conservamos de nuestro pasado primate.

Si la interpretación del estudio se sostiene, entonces la risa no es solo un adorno humano superpuesto a la inteligencia y la cultura. Es parte de una herencia homínida duradera, una que sobrevivió a millones de años de cambio evolutivo y todavía estalla hoy en parques infantiles, salas de estar y momentos de alegría compartida a través de las líneas entre especies.

Este artículo se basa en una cobertura de 404 Media. Leer el artículo original.

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