Introducción

Una nueva investigación de Bloomberg ha arrojado una sombra sobre Phia, la startup de compras cofundada por Phoebe Gates, hija del cofundador de Microsoft Bill Gates, y su compañera de habitación en Stanford, Sophia Kianni. El informe alega que la extensión de navegador de la empresa participó en una práctica conocida como "cookie stuffing" durante meses, con el conocimiento y el fomento activo de sus fundadoras, contradiciendo la afirmación anterior de la empresa de que el problema era un simple error de software.

La controversia se centra en cómo la extensión de Phia supuestamente inyectaba cookies de afiliado en los navegadores de los usuarios sin su consentimiento, atribuyéndose así ventas que no había generado realmente. Esta práctica, que viola las políticas de las principales plataformas digitales, podría tener importantes repercusiones financieras y legales para la startup.

Las acusaciones

Según la investigación de Bloomberg, la extensión de Phia estaba diseñada para abrir pestañas en segundo plano de forma secreta e inyectar su propio código de afiliado, anulando otras referencias para asegurar comisiones. Las pruebas independientes realizadas por Bloomberg, el investigador Ben Edelman y la empresa rival Capital One Shopping supuestamente confirmaron este comportamiento. Esta práctica, conocida como "cookie stuffing", es una violación de las reglas del marketing de afiliación y ha llevado anteriormente a acciones legales contra otras empresas, como Honey, propiedad de PayPal, que enfrentó una demanda colectiva en 2024.

El nuevo informe, sin embargo, va más allá y alega que la función no fue un accidente, sino una opción deliberada y controlable llamada "enable coupon auto drop" en el panel de control interno de la empresa. Citando chats internos de Slack y fuentes anónimas, Bloomberg afirma que la propia Phoebe Gates estaba al tanto de la práctica al menos siete meses antes de que se publicara el informe inicial, y que impulsó activamente su inclusión.

Conocimiento y fomento de las fundadoras

La investigación presenta una línea de tiempo que contradice la postura pública de Phia. En diciembre, Gates supuestamente tuvo una conversación en Slack con empleados, expresando su deseo de asegurarse de que Phia estuviera colocando cookies en todos los sitios web, incluso cuando los compradores no usaban un cupón. Esto sugiere que la función no era un error, sino un enfoque estratégico, aunque poco ético, para maximizar los ingresos por afiliación.

Además, el informe detalla otras prácticas cuestionables, incluida la colocación automática de una cookie cada dos horas en los "1000 sitios web principales" si un usuario había interactuado alguna vez con la extensión, y la colocación de cookies cuando un comprador hacía clic en cualquier lugar después de que apareciera la ventana emergente de Phia, incluso si el clic era para cerrar la ventana emergente. Estas prácticas supuestamente se implementaron a pesar de las preocupaciones internas sobre el cumplimiento.

Un ingeniero supuestamente advirtió a la cofundadora Kianni que la práctica podría ser "contraria al cumplimiento", pero Kianni supuestamente respondió con un mensaje de Slack sugiriendo que podían afirmar que el usuario estaba intentando abrir la extensión y revertirla si se quejaban. Este intercambio implica una decisión calculada de continuar a pesar de conocer los riesgos.

Phoebe Gates y su cofundadora de Phia, Sophia Kianni
Phoebe Gates y su cofundadora de Phia, Sophia Kianni © Cindy Ord vía Getty

Respuesta inicial de la empresa

Cuando se publicó el informe inicial de Bloomberg el 8 de julio, los representantes de Phia caracterizaron el incidente como un error de software, afirmando que el equipo acababa de enterarse del problema y que se resolvió de inmediato "en las últimas 24 horas". Esta respuesta ahora parece engañosa a la luz de las nuevas pruebas, que sugieren que las fundadoras no solo estaban al tanto del problema, sino que habían participado activamente en su implementación.

La credibilidad de la empresa se ha visto aún más dañada por la revelación de que la función no era un error, sino una opción controlable en el panel de control interno. Esto contradice la afirmación anterior de un descubrimiento y corrección repentinos, lo que plantea preguntas sobre la transparencia y los estándares éticos de la startup.

Contexto de la industria

Las acusaciones contra Phia son parte de un patrón más amplio de prácticas cuestionables en la industria del marketing de afiliación. El 'cookie stuffing' ha sido un problema persistente, y empresas como Honey han enfrentado acusaciones similares. En el caso de Honey, la controversia llevó a una demanda colectiva, lo que destaca los riesgos legales asociados con tales prácticas.

Para Phia, una startup que depende de las comisiones de afiliados para obtener ingresos, las acusaciones podrían ser devastadoras. No solo corren el riesgo de acciones legales y prohibiciones de plataformas, sino que también erosionan la confianza del consumidor, que es fundamental para una extensión de compras que promete ayudar a los usuarios a encontrar ofertas.

Implicaciones para la startup

El nuevo informe plantea serias preguntas sobre las prácticas comerciales y el liderazgo de Phia. Si las acusaciones son ciertas, la participación de las fundadoras en el 'cookie stuffing' podría tener consecuencias legales, incluidas posibles demandas de minoristas y consumidores. Además, la startup puede enfrentar sanciones de redes de afiliados y tiendas de extensiones de navegador, lo que podría paralizar sus operaciones.

Además, el daño reputacional se extiende más allá de la propia Phia. Phoebe Gates, como figura pública e hija de uno de los empresarios tecnológicos más famosos del mundo, enfrenta un escrutinio aún mayor. Las acusaciones podrían empañar su imagen y plantear preguntas sobre la ética de la próxima generación de fundadores tecnológicos.

Conclusión

La última investigación de Bloomberg pinta un panorama condenatorio de las operaciones de Phia, alegando que sus fundadoras no solo estaban al tanto del 'cookie stuffing', sino que lo fomentaban activamente. La respuesta inicial de la empresa, que caracterizaba el problema como un error, ahora parece ser un encubrimiento. A medida que se desarrolla la historia, Phia deberá abordar estas acusaciones de manera transparente para salvar cualquier credibilidad restante. Para la industria tecnológica en general, este caso sirve como una advertencia sobre los peligros éticos de las tácticas agresivas de marketing de afiliación.

Este artículo se basa en un informe de Gizmodo. Lea el artículo original.

Originally published on gizmodo.com