Una luna de hielo podría requerir un tipo de robot muy distinto

Ingenieros respaldados por la NASA están desarrollando un concepto de misión temprano que reemplaza la lógica de los rovers con ruedas por algo más parecido a un pogo stick controlado. El concepto, conocido como LEAP, sigla de Legged Exploration Across the Plain, apunta a una futura misión a la luna Encélado de Saturno, donde un pequeño robot podría saltar por terrenos helados y tomar muestras de material de géiseres conectados a un océano subterráneo oculto.

Encélado se ha convertido en uno de los lugares más prometedores del sistema solar para la astrobiología. Bajo su brillante capa de hielo yace un océano global. Cerca del polo sur de la luna, profundas fracturas conocidas como “rayas de tigre” expulsan penachos de granos de hielo y gas al espacio, arrojando efectivamente material del subsuelo hacia el exterior, donde las naves espaciales y los instrumentos podrían estudiarlo sin perforar la corteza.

Ese entorno inusual es precisamente la razón por la que existe el concepto LEAP. En lugar de diseñar un rover más grande con ruedas para un terreno que podría ser fracturado, resbaladizo y peligroso, el proyecto imagina una máquina construida para saltar.

Cómo se movería LEAP

Según la descripción de la NASA, el robot mediría alrededor de un pie de altura y pesaría aproximadamente 2 libras. Usaría una pierna impulsada por resorte, un par de ruedas y ruedas de reacción internas que le ayudarían a rodar, enderezarse y lanzarse en saltos largos y arqueados.

El concepto es notable porque trata la movilidad como el desafío central. Encélado no es Marte, donde conducir rovers se ha convertido en una disciplina madura. Una superficie cubierta de hielo y moldeada por la actividad de los penachos podría requerir un robot capaz de reubicarse repetidamente sin depender de la tracción a largas distancias.

Ahí es donde entra el diseño con patas. Saltar podría permitir que un pequeño explorador cruzara terreno roto o irregular, se acercara a depósitos interesantes y operara cerca de rasgos que un rover convencional podría tener dificultades para atravesar. La capacidad de ponerse derecho y despegar de nuevo también forma parte de la lógica del diseño, reduciendo la dependencia de aterrizajes perfectamente planos.

Inspirado en SALTO e incluso en ardillas

LEAP parte de un prototipo real conocido como SALTO. Aunque el aspecto de la máquina ha invitado a comparaciones con un pequeño pogo stick o una lámpara animada, la mecánica de salto toma inspiración de las ardillas. Los investigadores estudiaron cómo se mueven las ardillas por espacios complejos, usando cámaras de alta velocidad mientras los animales recorrían una pista de parkour diseñada a medida.

Esa línea de trabajo dio lugar a resultados publicados en Science Robotics el año pasado, según el informe de Mashable. Por lo tanto, el concepto de Encélado se apoya en algo más que novedad visual. Extiende una idea de robótica probada a un entorno de exploración planetaria donde los saltos repetidos podrían convertirse en un modo útil de locomoción en lugar de un truco de laboratorio.

El programa Innovative Advanced Concepts de la NASA está financiando el proyecto LEAP en esta etapa temprana. Ese programa está diseñado para apoyar ideas de misión poco convencionales y orientadas al futuro, que aún pueden estar a años de las decisiones de vuelo.

Por qué Encélado sigue siendo un objetivo tan atractivo

El atractivo científico es directo. Encélado ofrece acceso directo a material procedente de un océano interno a través de los penachos que brotan de sus fracturas del polo sur. Estos chorros brindan una de las oportunidades más claras del sistema solar para muestrear material relacionado con un océano sin necesidad de perforar primero kilómetros de hielo.

Eso ha convertido a la luna en un objetivo importante en la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Un robot de superficie capaz de desplazarse por terrenos ricos en penachos y recolectar o analizar material cercano encajaría de forma natural en ese objetivo científico más amplio.

LEAP todavía no representa una misión aprobada. El informe de Mashable deja claro que si el robot saltador alguna vez llega a Saturno dependerá de decisiones de misión que aún están a años de definirse. Pero, como concepto, refleja un cambio más amplio en la robótica planetaria: los sistemas de movilidad se están adaptando cada vez más a mundos concretos en lugar de derivarse de un único modelo de rover.

Un concepto de misión construido alrededor de un diseño específico para el entorno

Hay una lógica de ingeniería sólida detrás de ese cambio. Cada cuerpo planetario impone restricciones distintas. En Encélado, la combinación de baja gravedad, suelo helado y penachos activos cambia cómo podría verse un explorador óptimo. Un hopper compacto podría aprovechar esas condiciones en lugar de combatirlas.

El concepto LEAP también sugiere una preferencia por sistemas más pequeños y especializados en vez de un solo vehículo grande y polivalente. Un robot de apenas un pie de alto y unas 2 libras de masa es una propuesta radicalmente diferente de los diseños tradicionales de rovers insignia. Eso podría influir en cómo las misiones futuras piensan sobre el riesgo, el despliegue y las operaciones de superficie.

Incluso en fase conceptual, el diseño dice algo importante sobre hacia dónde se dirige la tecnología de exploración. Los nuevos mundos pueden necesitar nuevas estrategias de movimiento, y el mejor robot planetario para un destino puede parecer casi absurdamente equivocado para otro.

Del video conceptual a una posibilidad de largo plazo

Por ahora, LEAP se entiende mejor como una idea de exploración temprana pero seria, y no como una misión programada. Su atractivo reside en la combinación de un propósito científico claro y una solución de movilidad muy específica. Los penachos de Encélado lo hacen científicamente valioso. Su terreno helado e irregular lo vuelve difícil desde el punto de vista operativo. LEAP es un intento de resolver ambos problemas a la vez.

Si NASA u otra agencia espacial termina enviando algún día un robot saltador a la luna oceánica de Saturno, probablemente será porque este tipo de trabajo mostró que los sistemas de exploración pueden diseñarse en torno a la física del destino y no a supuestos heredados de misiones anteriores.

Para una luna que puede ser uno de los mejores lugares del sistema solar para buscar vida, esa es la clase de idea que merece seguimiento cercano.

Este artículo se basa en un reportaje de Mashable. Leer el artículo original.

Originally published on mashable.com