La genética está añadiendo nuevos detalles a una de las prácticas mortuorias más perturbadoras de la antigua Corea

La arqueología ha demostrado desde hace tiempo que el poder en las sociedades antiguas podía expresarse tanto a través del entierro como mediante monumentos, armas o escritura. Un nuevo estudio de ADN realizado en Corea del Sur añade detalles biológicos inusuales a esa historia al examinar los restos de personas asociadas con sunjang, una práctica funeraria en la que los acompañantes eran enterrados con las élites. Los hallazgos no hacen menos macabra la costumbre, pero sí afinan la comprensión de cómo funcionaban la jerarquía y el parentesco en el reino de Silla.

El estudio, publicado en Science Advances y descrito por Gizmodo, analizó 78 esqueletos de un cementerio coreano fechado entre 57 a. C. y 668 d. C., el periodo de los Tres Reinos. La tumba investigada en el informe se atribuye a Silla, uno de los estados que dominaron la península antes de la unificación. Los investigadores señalan que la evidencia genética apunta a patrones de endogamia y exogamia que difieren de los sistemas patrilocales documentados con frecuencia en la antigua Europa.

Lo que los investigadores querían responder

Para los especialistas en la antigua Corea, una de las preguntas clave ha sido cuánto pueden revelar estos dramáticos conjuntos funerarios sobre la estructura social. Los registros históricos y el trabajo arqueológico ya habían establecido que existían enterramientos sacrificiales y que el sunjang estaba asociado con el rango de la élite. Pero los datos genéticos ofrecían la oportunidad de poner a prueba supuestos sobre si los enterrados juntos eran parientes cercanos, dependientes sociales, forasteros o alguna combinación de estos.

Daewook Kim, coautor principal del estudio y curador del Museo de la Universidad de Yeongnam, dijo que las preguntas del equipo se centraban en los vínculos de sangre y las estructuras de parentesco en la sociedad de Silla. Según el artículo, combinaron análisis bioantropológico de restos humanos con evaluación genética molecular de ADN antiguo para llegar a sus conclusiones arqueológicas.

Eso importa porque la evidencia mortuoria puede ser difícil de interpretar solo a partir del simbolismo. La disposición de la tumba, los bienes funerarios y la colocación de los cuerpos sugieren rango y significado ritual, pero la biología puede aclarar las relaciones dentro del conjunto funerario. En este caso, los investigadores parecen haber usado la genética no solo para averiguar quiénes eran estas personas, sino también para entender qué dice su agrupación sobre la sociedad que las sepultó.

Un ritual de dominación y estatus

El informe sitúa el sunjang dentro de una historia global más amplia del entierro sacrificial. Estas prácticas han sido documentadas en múltiples sociedades antiguas y se han vinculado a motivos como los conflictos por recursos, la creencia ritualizada y la justificación de la riqueza y el poder concentrados. En Silla, los registros históricos indican que la práctica se utilizaba para reforzar el rango y el estatus de los nobles.

Kim describió la práctica como un reflejo tanto de la autoridad para quitar vidas por el bien del más allá como de la naturaleza jerárquica de la sociedad de la época. El artículo señala que se han identificado numerosos ejemplos de sunjang en los complejos funerarios de Imdang y Joyeong-dong, en Gyeongsan, foco del estudio.

La Encyclopaedia of Korean Culture, citada en el texto, dice que reyes y élites sociales eran enterrados con personas que iban desde sirvientas hasta soldados y cocheros, individuos considerados necesarios para el dueño de la tumba en el más allá. Las víctimas sacrificiales solían tener entre finales de la adolescencia y los treinta años y parecían gozar de relativamente buena salud física. La práctica terminó prohibiéndose en 502 d. C.

Esos detalles subrayan la función política del ritual. El entierro no solo tenía que ver con la creencia religiosa o el duelo privado. También era una declaración pública de autoridad, capaz de absorber a personas vivas dentro de la lógica social de la muerte de una élite.

Por qué importa ahora la evidencia de ADN

Lo que da a este estudio una relevancia añadida es su contribución a un registro de genética antigua menos eurocéntrico. Gizmodo señala que, aunque los estudiosos locales e internacionales ya conocían el sunjang a través de textos y excavaciones, los estudios genéticos que confirmaran cómo funcionaban estos enterramientos masivos eran comparativamente escasos, especialmente para civilizaciones antiguas fuera de Europa.

Ese vacío importa porque el ADN antiguo ha transformado la interpretación histórica, pero su distribución geográfica sigue siendo desigual. Cuando gran parte de ese trabajo se concentra en Europa, las comparaciones globales pueden distorsionarse. Un estudio como este amplía la base de evidencia y ofrece una explicación más anclada regionalmente de cómo operaban el parentesco y la jerarquía en la Corea temprana.

El hallazgo de que los patrones de Silla difieren de los sistemas patrilocales de la antigua Europa es especialmente importante en ese sentido. Incluso en un informe breve, sugiere que los investigadores no se limitan a usar el ADN para confirmar viejos supuestos. Están identificando estructuras sociales que quizá operaban según lógicas de familia, matrimonio y estatus diferentes de las que resultan familiares en otras partes del mundo antiguo.

Una ventana al poder, la familia y el más allá

El estudio no reduce el sunjang a una fórmula simple. Pero parece aclarar una cosa: estos entierros estaban integrados en un orden social sofisticado y profundamente jerárquico, en el que la muerte podía organizarse para preservar el estatus y proyectar autoridad más allá de la tumba. La genética ayuda a mostrar cómo estaban estructurados esos arreglos, quiénes pudieron estar vinculados por sangre y dónde la obligación social o la coerción pudieron haber prevalecido sobre el parentesco.

Por eso el trabajo resuena más allá del espanto macabro del sacrificio funerario. Abre una visión más detallada de cómo un reino entendía el rango, la familia y las reclamaciones que los muertos podían hacer sobre los vivos. La arqueología ha expuesto durante mucho tiempo las huellas materiales de ese mundo. El ADN antiguo ahora ayuda a explicar las relaciones humanas dentro de él.

Este artículo se basa en un reportaje de Gizmodo. Lee el artículo original.