El nuevo documental del cineasta Alex Gibney, Musk, adopta un enfoque inusual para retratar a uno de los ejecutivos más visibles e influyentes de la industria tecnológica. Elon Musk no aceptó ser entrevistado para la película, por lo que el equipo de Gibney ensambló una entrevista simulada utilizando comentarios públicos y grabaciones de audio de Musk, y colocó esas palabras en un avatar diseñado para el documental.

Gibney explicó la decisión en una entrevista con WIRED antes del estreno nacional de la película en cines el viernes. El director dijo que el proyecto tardó cuatro años en realizarse y terminó convirtiéndose en un documental de casi cuatro horas, incluido un intermedio de 10 minutos.

El enfoque convierte un problema de acceso en una decisión formal. En lugar de presentar la simulación como sustituta de una conversación recién grabada, la película utiliza las declaraciones públicas existentes de Musk como hilo conductor. Gibney dijo que la idea conectaba cinematográficamente con las frecuentes referencias de Musk a la simulación.

Construir un retrato sin participación directa

Un documental sobre una figura pública poderosa suele beneficiarse de cierto grado de cooperación por parte de su protagonista, incluso cuando la relación es adversaria. Sin ella, los cineastas deben recurrir a material de archivo, reportajes y entrevistas con personas que conocen directamente al sujeto.

Gibney dijo que hablar con personas del entorno de Musk resultó difícil debido a lo que describió como un alto riesgo percibido al hablar con franqueza sobre él. Una excepción temprana fue el padre de Musk, Errol Musk, quien, según Gibney, aceptó ser entrevistado de inmediato.

La película terminada incluye entrevistas con una serie de personas del círculo personal y profesional de Musk. Según la entrevista de WIRED, entre los participantes están la primera esposa de Musk, Justine Musk; su exnovia Ashley St. Claire; la periodista Kara Swisher; el cofundador de LinkedIn Reid Hoffman; la directora editorial global de WIRED Katie Drummond; y la periodista de WIRED Zoë Schiffer.

Ese conjunto de fuentes ofrece a la película una amplia variedad de perspectivas, pero no significa que cada opinión pueda considerarse definitiva. Las entrevistas documentales están condicionadas por lo que los participantes saben, recuerdan y deciden revelar. Una entrevista simulada basada en material de archivo añade otra capa: puede hacer que la narración sea más inmediata, pero exige que los espectadores mantengan claro el origen de las palabras y la forma construida en que aparecen.

La decisión de la entrevista simulada

Gibney dijo que su equipo recurrió a todo lo que Musk había dicho públicamente y utilizó palabras reales y grabaciones auténticas en un avatar. El objetivo no era simplemente llenar tiempo en pantalla, sino crear un hilo cinematográfico para una película cuyo protagonista no aceptó sentarse con el director.

La elección también refleja una pregunta más amplia de los medios: ¿qué significa una entrevista cuando una figura pública ya ha producido un enorme archivo de discursos, publicaciones, apariciones y grabaciones? Las nuevas herramientas generativas y de medios sintéticos permiten reorganizar o recrear visualmente ese archivo cada vez con mayor facilidad. Pero también hacen más importante la procedencia y la divulgación editorial.

En este caso, el material descrito por Gibney procede del registro público del propio Musk, mientras que la presentación visual es una simulación diseñada. La distinción importa porque los espectadores pueden experimentar naturalmente a un avatar hablando en un contexto de entrevista como si fuera un intercambio nuevo. Explicar con claridad el uso de palabras y grabaciones de archivo ayuda a preservar la frontera entre una reconstrucción documental y la participación directa.

Una película sobre mitología y poder

Gibney describió Musk como un retrato crítico del director ejecutivo de Tesla y SpaceX. Dijo que el documental examina el papel de la autopromoción y la mitología personal en la posición pública de Musk y en la percepción del mercado sobre sus empresas.

La prominencia de Musk hace que el tema sea especialmente amplio. Es una figura asociada a los vehículos eléctricos, los vuelos espaciales comerciales, las redes sociales y los debates sobre inteligencia artificial, mientras que sus declaraciones pueden convertirse por sí mismas en acontecimientos capaces de mover el mercado. Un documental sobre él se sitúa, por tanto, en la intersección de la tecnología, los negocios, la influencia política y la cultura de la celebridad.

La entrevista también apunta a la dificultad práctica de hacer películas sobre el poder contemporáneo. Gibney dijo que tuvo que persuadir considerablemente a muchas personas para conseguir sus apariciones. Esa dinámica no es exclusiva de esta producción: quienes están vinculados a figuras muy influyentes suelen sopesar las consecuencias reputacionales, legales y profesionales antes de hablar públicamente.

En qué deberían fijarse los espectadores

Cuando Musk llegue a los cines, su rasgo más distintivo quizá sea la forma en que aborda el acceso que no pudo obtenerse. La entrevista simulada de la película se construye con material ya existente en el ámbito público, pero se presenta mediante un dispositivo audiovisual deliberadamente construido.

Eso convierte la transparencia en un elemento central para evaluar la técnica. El valor del recurso depende de que el público pueda entender qué elementos proceden de declaraciones grabadas de Musk, cuáles fueron seleccionados y organizados editorialmente y cuáles son una reconstrucción visual. El argumento general de la película se juzgará por sus pruebas y los testimonios de sus participantes, pero el formato simulado probablemente atraerá una atención especial en una época cada vez más marcada por los medios sintéticos.

Para Gibney, el formato parece ser a la vez una necesidad y un tema: un intento de contar la historia de una persona que rechazó participar utilizando la imagen pública que esa misma persona ya había construido. La película resultante ofrece un caso de estudio sobre cómo pueden adaptarse los documentalistas cuando no existe acceso directo y sobre las responsabilidades que acompañan esas adaptaciones.

Este artículo se basa en información de Wired. Lea el artículo original.

Originally published on wired.com