La IA empresarial podría estar entrando en una nueva fase de desigualdad

La primera ola de adopción de IA en los negocios se definió por el acceso. ¿Qué empresas habían desplegado las herramientas? ¿Cuántos empleados tenían licencias? ¿Los trabajadores estaban experimentando con interfaces de chat en absoluto? La nueva investigación B2B Signals de OpenAI sugiere que esas preguntas ya no capturan la frontera. Según el informe, la brecha emergente no es simplemente si las empresas usan IA, sino cuán profundamente la usan dentro del trabajo diario.

La cifra principal es llamativa. Las empresas frontier, definidas como las situadas en el percentil 95 de uso, ahora usan 3,5 veces más inteligencia por trabajador que las empresas típicas, frente a 2 veces un año antes, en abril de 2025. OpenAI enmarca esa medida usando los tokens generados como una aproximación a la cantidad de trabajo que los empleados están pidiendo a la IA que realice. Los tokens no se presentan como una medida directa de valor, sino como una forma de estimar la profundidad del uso de IA.

El argumento clave del informe es que la ventaja se está acumulando. Una vez que las empresas pasan del acceso amplio a un uso más complejo, orientado a producción, parecen ampliar la distancia respecto de sus pares que siguen tratando la IA principalmente como un asistente liviano.

Por qué el volumen de mensajes no lo explica todo

Una de las afirmaciones más relevantes del informe es que el volumen de mensajes explica solo el 36% de la ventaja frontier. En otras palabras, la brecha no se debe solo a que las empresas líderes hagan más preguntas a la IA. Se debe a que le piden trabajos más ricos y complejos, aportan más contexto y generan resultados más sustantivos.

Esa distinción importa porque cambia la forma en que debe evaluarse la adopción empresarial. Una empresa puede reportar una actividad creciente y seguir teniendo un uso relativamente superficial. Si los empleados dependen de la IA solo para indicaciones sencillas o ayuda ocasional con borradores, la organización quizá no esté captando los tipos de transformación del flujo de trabajo que generan una ventaja competitiva más sólida.

La formulación de OpenAI sugiere que la profundidad se está convirtiendo en la métrica más relevante. Las empresas frontier parecen estar integrando la IA en procesos reales, en lugar de tratarla como una comodidad auxiliar. Esa transición es más difícil porque exige gobernanza, habilitación y diseño de flujos de trabajo, no solo acceso al software.